miércoles, 2 de marzo de 2011

reflexiones mínimas

La contaminación de los ríos, los mares, el aire y los suelos de nuestra tierra, la caza exhaustiva de especies de fauna y flora, no son más que el reflejo del mundo interno de la humanidad moderna. El cuidado que le damos a nuestra tierra, es exactamente el mismo que le damos a nuestro cuerpo. Es muy claro. Aquel que consume una botella de Coca Cola diariamente, atenta contra su salud interna y externa porque genera basura de la más difícil de degradar y además, intoxica su cuerpo. Ambos, daños casi que irreparables. No son muy diferentes aquel que frecuenta constantemente las plazas de comidas rápidas de los centros comerciales, que aquel que usa los ríos como botadero de basura.

Pensemos, para tener una verdadera consciencia ambiental, la transformación empieza por regularnos a nostros mismos, no por formular leyes y proyectos ambientales ajenos a nuestra cotidianidad. El impacto  ecológico de nuestros actos tambié se mide en lo que comemos. Apoyemos los mercados locales y comamos sanamente, tal vez después, si podremos empezar a hablar de calentamiento global y todas esas cosas que están de moda en el mundo actual. 

"...el mejor regalo que puedes dar, es el de tu propia transformación.."

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